
Estas fueron las palabras que pronunció Howard Carter al asomarse por primera vez al interior de la antecámara de Tutankamón, a través de un pequeño hueco abierto en la puerta.
Para ver esas cosas maravillosas, Carter sólo contaba con la luz movediza y vacilante de una vela, pero aun así supo enseguida descubrir, entre el polvo y las sombras, el esplendor y la belleza de cientos de objetos revueltos y amontonados.
Cuando yo miro el mundo, muchas veces se me vienen a la cabeza esas palabras, porque ¡son tantas las "cosas maravillosas" con las que nos topamos a diario!.
Imagen B/N: Harry Burton, La antecámara, diciembre 1922
Imagen color: La antecámara. Exposición "Tutankhamón – La tumba y sus tesoros", actualmente en Madrid.
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